Análisis y perspectivas 2013: Desigualdad y servicios sociales

Informe anual fundación FOESSA

Análisis y perspectivas 2013: desigualdad y derechos sociales.

El año que dejamos ofrece muchas sombras desde la perspectiva de los derechos sociales, del bienestar social, y, en definitiva, de los valores con que se sostiene nuestro modelo social. Se han alcanzado máximos históricos en desempleo y grandes aumentos de la desigualdad, mientras que los procesos de empobrecimiento y de inseguridad económica de los hogares españoles han llegado a un punto de difícil retorno. Los mecanismos de aseguramiento de la sociedad se han debilitado, y las políticas de austeridad han generado una mayor vulnerabilidad de la sociedad española.

Sin lugar a dudas las personas más afectadas por la crisis son aquellas que se encuentran en las capas más humildes de nuestra población. La función protectora del Estado de Bienestar se está debilitando, y con ella se está fijando en nuestra estructura social una progresiva diferenciación ciudadana en el acceso a los derechos básicos. El futuro, si no sucede una urgente reversión, estará marcado por esta tendencia.

El proceso de empobrecimiento, el incremento de la desigualdad y las medidas de contención del déficit público han supuesto un punto de inflexión en el acceso a los derechos sociales en España en el período democrático. Parece innegable la presencia de la crisis en los medios de comunicación, en los informes elaborados por expertos, en el imaginario colectivo de la ciudadanía…; pero debemos tener conciencia no solo del presente, sino de la sociedad que vamos a construir para un futuro próximo.

Las diferencias en el acceso a los derechos marcarán nuestra estructura social en los próximos años. Seremos la sociedad —cohesionada o fragmentada— que construyamos ahora. Tenemos un reto por delante al que no podemos dejar de atender, porque nuestro futuro está en juego en base a las decisiones que tomemos. Ya hemos constatado que nuestro modelo social cuando «crece» no distribuye, y cuando «carece» relega la necesidad de la cohesión y amplía la ruptura social.

Un camino que también observamos en el contexto europeo al que pertenecemos. Los objetivos de la Estrategia Europea 2020 y, en concreto, aquellos referidos a los ámbitos de pobreza y exclusión social, se encuentran muy lejanos. A pesar de que varios Estados han implementado medidas positivas, no se perciben progresos en términos de compromisos de los gobiernos o de resultados. Las reformas sociales acometidas están teniendo unos efectos negativos en la protección de las personas más vulnerables, por ejemplo, en las tasas recurrentes de trabajadores pobres o en el aumento de las tasas de pobreza infantil.

Cada vez más los aspectos nacionales e internacionales se imbrican, la globalización nos hace aumentar nuestros niveles de interdependencia. Y nuestra posición en ese entramado de relaciones, ante las lógicas de los ajustes presupuestarios, está influyendo en nuestra solidaridad internacional. En nuestro Estado las políticas de cooperación al desarrollo están quedando como meramente residuales. 2015 marca la fecha de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. ¿Cuál será, entonces, la agenda del desarrollo? Si nuestra cooperación internacional se concibe como una carga presupuestaria, la fijación de nuevos compromisos en el ámbito internacional será difícil. Si no hay traducción de declaraciones en obligaciones el trabajo realizado en el último quinquenio se resentirá en gran medida.

¿Nos enfrentamos, entonces, a una situación donde, desde diversos frentes, se nos está impulsando a una sociedad española fragmentada, a una Europa de distintas velocidades, a un mundo donde la cooperación ha perdido su sentido?

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Referendum en Suiza por una Renta Básica

Convocado a instancias de una movilización ciudadana que logró las firmas necesarias para la convocatoria del referendum. Los ciudadanos de ese país decidirán la instauración de una renta básica de ciudadanía por una cuantía de 2000 €.

FUENTE

Los ciudadanos suizos acudirán a las urnas para decidir si introducir una renta básica para todos los adultos de 2.500 francos suizos (unos 2.000 euros) al mes por parte del Estado, en una iniciativa consecuencia de la creciente oposición pública ante la desigualdad salarial desde el comienzo de la actual crisis financiera.

El comité popular que promueve la propuesta ha conseguido más de las 100.000 firmas necesarias para convocar el referéndum con el que los suizos decidirán esta medida. El objetivo sería que cada ciudadano obtuviese una renta de 2.500 francos suizos al mes de manera incondicional y con independencia de que trabajen o no para “proporcionar una red de seguridad financiera a la población”.

Los organizadores de la propuesta han presentado las firmas este viernes y han dejado ante el Parlamento un camión con ocho millones de monedas de cinco céntimos, uno por cada ciudadano del país. Bajo la legislación suiza los ciudadanos pueden organizar iniciativas populares, lo que permite canalizar la indignación pública a través de acciones directas.

El comité organizador de la iniciativa ha asegurado que esta renta básica podría ser parcialmente financiada por los sistemas de seguridad social de Suiza. Por el momento se desconoce cuando tendrá lugar el referéndum.

En marzo los suizos, indignados por los salarios multimillonarios de los ejecutivos, respaldaron una iniciativa que tenía como objetivo establecer un límite a las remuneraciones que se votará en noviembre. Además, respaldaron uno de los métodos más estrictos del mundo en los controles de los salarios de los ejecutivos y obligaron a las compañías públicas a dar a sus accionistas voto sobre las remuneraciones.